¿Qué es el software libre?
Todo se remonta en la década de los 70. Richard
Stallman era un joven estudiante de Harvard que combinaba sus estudios con un
trabajo en el laboratorio de Inteligencia Artificial de MIT. (Mssachussets
Institute of Technology). Un día,intentando arreglar un problema con la
impresora del departamento adaptando sus controladores a las
necesidades del centro, se dio cuenta de que disponía del código binario pero
no del código fuente. Se puso en contacto con la casa distribuidora de la
impresora y les pidió el código fuente, pero su petición fue denegada. A partir
de entonces, Stallman comenzó a predicar que todo software que se distribuyese
debería venir acompañado de su código fuente, de forma que el usuario pudiera
adaptarlo a sus necesidades. De esta forma es como se convirtió en uno de los
fundadores de la FSF (Free Software Fundation) y de GNU (GNU’sNotUnix). El resto,
como se suele decir, es historia.
Libertad y precio
El error más común de concepción sobre el software
libre proviene de la ambigüedad del vocablo anglosajón free, que significa
tanto “libre” como “gratis”. Así pues, es habitual (y comprensiva) la confusión
que la expresión free software puede generar. Aclarémosla; el software libre es
un asunto de libertad y no de precio. Hablamos de software libre cuando
queremos referirnos a la libertad que tiene un usuario para modificar, copiar,
distribuir y modificar un software sin que ninguna compañía o individual pueda
emprender acciones legales contra él.
Para que un software pueda ser considerado libre
tiene que cumplir unas reglas establecidas que aseguren que sigue la filosofía del
software libre, una especie de mandamientos. Se les llama las cuatro
libertades, y son:
•Ejecutar el programa, para cualquier propósito.
•Estudiar el funcionamiento del programa, y
adaptarlo a sus necesidades.
•Redistribuir copias.
•Mejorar el programa, y poner sus mejoras a
disposición del público, para beneficio de toda la comunidad.
De esta manera, un usuario es completamente libre de modificar el código fuente del software en cuestión, mejorarlo o adaptarlo a las necesidades que tenga, sin tener que pagar a nadie por ello. De la misma manera, puede distribuir copias del software libremente,
No sólo del software tal y como lo consiguió, sino
que puede redistribuirlo con las modificaciones que haya llevado a cabo en él.
Naturalmente, y para seguir la filosofía del software libre, si distribuye un
software modificado ha de seguir cumpliendo las cuatro libertades y
proporcionar el código fuente. Esto está protegido por el copyleft.
El copyleft (juego de palabras proveniente de
copyright) es una regla que obliga a que todas las redistribución es de un
software cumplan las cuatro libertades, de forma que nadie pueda ocultar o
restringir las libertades, aunque este alguien haya modificado en alguna manera
el software. Es, grosso modo, un opuesto al copyright, ya que en lugar de
protegerlos derechos del autor, protege las libertades de todos los usuarios
para ejecutar, modificar y distribuir ese software sin restricciones.
Open Source
A finales de los años 90 aparece un grupo llamado
OSI (Open Source Initiative) que pretende acabar con la ambigüedad lingüística
de la que hemos hablado antes, llamando open source (código abierto) al
software libre. Sin embargo, este cambio no ha sido compartido por la Free
Software Foundation (FIF) ni por una buena parte de los usuarios. Este colectivo
afirma que el nuevo término no sólo no ayuda a aclarar la ambigüedad entre
libertad y coste, sino que añade la falsa creencia de que el software
simplemente ha de ser de código abierto para pertenecer a esta filosofía. Sin
embargo, el software libre es más que el código abierto, hay cuatro libertades
que se han de cumplir, y que el nuevo término puede llegar a ignorarlas. De la
misma manera que la FIF y una parte de los usuarios reniegan del término open
source destacando los inconvenientes de denominarlo así, la OSI también cuenta
con un buen número de usuarios que han acogido la nueva nomenclatura de buen
grado. De una forma o de otra, ambos términos se refieren a lo mismo, por lo
que el problema es puramente de nomenclatura y de orgullo. En lo personal, y a
partir de ahora, los consideraré sinónimos, y los utilizaré indistintamente a
lo largo del PFC.
El Software libre no tiene porqué ser gratuito
Una creencia que parte, inequívocamente, de la
ambigüedad que sugiere el nombre de “free software”. Es cierto que es muy
habitual que el software libre sea también gratuito, pero no necesariamente
tiene que ser así.
El precio de un programa libre, si no es
gratuito, suele ser bajo, habitualmente destinado a sufragar los gastos de
distribución y de las materias primas (un CD-ROM, por ejemplo).Sin embargo,
nada prohíbe que se pueda cobrar un precio alto por un programa libre. El
precio es algo completamente independiente de las libertades que ofrezca el
programa; es decir, no por más barato un programa dará menos softlibertades al
usuario y al contrario. Aunque el hecho de tener que pagar para conseguir este
tipo deware pudiera parecer, en principio, perjudicial, no tiene porqué serlo.
Pese a que alguien cobre por la venta de un programa en concreto, es
perfectamente lícito conseguir el mismo programa por otras vías gratuitas, como
una copia de un amigo o bajarlo por internet. O, gracias a que el usuario es
libre de ejecutarlo con el fin que desee, no tendrá que pagar por su uso, con
lo que varias personas pueden compartir el pago del programa y hacerse copias
para poder utilizarlo todos individualmente.
Software libre VS Software propietario
Propiedad
y libertades
Cuando
adquirimos un software propietario, habitualmente recibimos una copia del
programa ejecutable y una licencia que nos permite ejecutarlo en un número
determinado de ordenadores. Esta licencia deja bien claro que, en realidad, lo
que adquirimos no es el programa en sí, sino el derecho de poder ejecutarlo,
pues el programa sigue siendo propiedad de la empresa que lo fabrica. De esta
manera, no estamos autorizados a hacer ningún cambio o modificación en el
programa, cosa que tampoco seríamos capaces de hacer ya que no tenemos acceso
al código fuente.
Al
conseguir una copia de un programa libre (bien sea gratuito o habiendo pagado),
Obtenemos no solamente la libertad para ejecutarlo, sino que podemos ver su
código fuente y modificarlo para adaptarlo a nuestras necesidades. El programa
no tiene un propietario, por lo que podemos hacerle las modificaciones o darle
el uso que consideremos oportuno.
Soporte técnico y responsabilidades
Un programa
propietario nos suele ofrecer un servicio técnico especializado destinado a
solventar dudas o problemas que podamos tener con el software que nos ha
vendido. Sin embargo, este servicio técnico suele limitarse a problemas de instalación,
configuración o uso, muy lejos de las necesidades que pueda tener un usuario de
adaptar alguna parte de ese software a unos requerimientos personales. Habitualmente,
el servicio técnico de las empresas que nos venden el software propietario,
tampoco tienen el código fuente del programa en cuestión, por lo que les sería
imposible modificarlo para adaptarlo a nuestras necesidades. Hacer llegar
nuestra solicitud a los programadores originales del software para que lo modifiquen
es, simplemente, inútil. Pero, lo que es peor, es cuando detectamos algún error
en el software. Según especifican en la licencia, no se hacen responsables de
ningún error ni de ningún daño que éste pudiera ocasionarnos. Aunque en el caso
del software libre la empresa tampoco se hace responsable de ningún error que
el programa pueda tener, la situación en cuanto a soporte es notablemente
distinta. Existen empresas que se dedican especialmente a eso, a proporcionar
soporte técnico a compradores de algún software, modificándolo para adaptarlo a
las necesidades que pudieran tener (gracias a que se dispone del código fuente)
y poder dar una atención mucho más personalizada y eficiente en caso de
problemas
Dependencia tecnológica
Cuando
adquirimos un software propietario, estamos adquiriendo una caja negra. No
podemos modificarlo, ni tan siquiera podemos ver cómo hace lo que hace. Está
preparado para funcionar en unas determinadas condiciones, y suele presentar
problemas cuando estas condiciones no son exactamente las previstas. Asi pues,
con el avance de las tecnologías, estos programas se quedan rápidamente
obsoletos ya que no pueden aprovecharse de las nuevas capacidades disponibles.
No solamente eso, sino que tendremos suerte si siguen funcionando con los futuros
sistemas operativos, sistemas gestores de bases de datos, etc. Estos son problemas
irremediables, ya que no podemos acceder a las “entrañas” del programa para modificarlos
y hacerlos coherentes con los avances de la tecnología. Los programas
propietarios son, por tanto, muy dependientes de la tecnología. Utilizar
software libre está intrínsecamente asociado al desarrollo delas ciencias. Un
programa libre esta en constante e incesante desarrollo, con lo que rápidamente
se adaptará a cambios tecnológicos y aprovechará al máximo todas las ventajas
que el paso del tiempo propone, gracias a que no restringe el acceso a su
código y puede ser modificado tantas veces como sea necesario.
